24 agosto 2020

El síndrome de ojo seco

El síndrome de ojo seco es uno de los trastornos oculares más frecuentes en las consultas oftalmológicas. En general se trata de un problema leve pero que puede ser muy molesto.

Tiene lugar cuando se produce una sequedad excesiva de la superficie ocular, cuando la lubricación de los ojos es inadecuada por algunas enfermedades, toma de medicamentos, excesiva contaminación, falta de humedad ambiental, edad avanzada… El parpadeo es la respuesta natural del cuerpo ante esta situación y ayuda a esparcir humedad en forma de lágrimas sobre la superficie de los ojos.

Se calcula que entre el 10 y el 20 por ciento de la población de un país puede sufrir sequedad de ojos. Los síntomas de esta afección incluyen ojos secos y cansados, visión borrosa, picor, sensación de tener arenilla en los ojos, ardor, impresión de tener alguna partícula extraña o punzante en los ojos y sensibilidad a la luz.

La sequedad ocular  aumenta durante los cambios de estación para las personas que viven o trabajan en ambientes donde los sistemas de calefacción o refrigeración, que reduce los niveles de humedad. El frío extremo, el calor o el viento pueden eliminar la humedad natural de los ojos, dejándolos secos e irritados. Lo mismo ocurre con el aire reciclado en los aviones, oficinas y gimnasios.

La edad, los cambios hormonales, ciertos medicamentos, el uso prolongado de lentillas, el humo de cigarrillo, la polución y ciertos trabajos que demandan concentración visual (como mirar la pantalla del ordenador por extensos períodos de tiempo) también pueden contribuir a la sequedad ocular.

Este problema se puede controlar y rara vez causa complicaciones serias, pero siempre requiere tratamiento. Las “lágrimas artificiales” son efectivas para reducir los signos y síntomas de sequedad ocular. Sin embargo, deben evitarse los productos destinados a eliminar el enrojecimiento, ya que muchos profesionales creen que sólo enmascaran los síntomas e incluso pueden hacer que los ojos se sequen aún más.

Existe el falso mito de que las lentes desechables con un alto porcentaje de agua pueden mejorar la sequedad ocular, cuando en realidad la humedad que necesitan estas lentes la cogen del propio ojo, por lo que pueden agravar el problema. De hecho hay pacientes con un diagnóstico erróneo de ojo seco: sufren sequedad ocular debido a que están usando una lente de contacto inadecuada, o están haciendo un mal uso de esta lente. Estos pacientes pueden solucionar su problema cambiando su lente de contacto por una de baja hidratación, que no retiran tanta humedad del ojo como las desechables. Los pacientes diagnosticados con sequedad ocular por un trastorno lagrimal requieren el uso de lentes de contacto especiales y tan solo podrán usarlas un determinado número de horas al día.

Protege tu vista de la sequedad del mismo modo que lo haces con tu piel o tu pelo. Estos son nuestros consejos:

* Visita al optometrista una vez al año.

* Utiliza un maquillaje especial para pacientes con sequedad ocular.

* Usa gafas de sol cuando estés al aire libre o dentro del coche para proteger sus ojos.

* Mantente hidratado.

* Aliméntate bien.

* Evita, ambientes demasiado secos, fríos o ventosos.

* Si pasas muchas horas frente al ordenador (también cuentan las horas de televisión y smartphone) o lee por largos períodos de tiempo, haga pausas frecuentes y permite que tus ojos descansen. 

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